La web 2.0: un crimen de Lesa Humanidad

La naturaleza humana es lo que es. Y por mucho que intentemos autoconvencernos de lo contrario, nuestra verdadera condición no es como para tirar cohetes.

Estamos acostumbrados a mirarnos el ombligo y sentirnos los amos de la creación: “el hombre es la medida de todas las cosas”. Cuando estudié esa frase en el colegio, no la entendí. Cuando la repasé en el instituto capté su significado, y medio me la creí… Tampoco es que pasara horas y horas pensando en ella. Los tres segundos que le dediqué apenas dejaron huella en mi memoria… Ahora, ya mayorcito y con dos hijos, al repensarla me asalta un único epíteto: ¡Pamplinas!

Individualmente, puede que de vez en cuando se pueda hablar de genios, de héroes, de creadores o de pensadores (y también de cabrones, asesinos y canallas, que de todo hay)… Pero a nivel general, en conjunto y en todos los casos, dejamos bastante que desear.

Hay muchos ejemplos de lo que digo, de cómo los seres humanos somos capaces de crear infiernos en donde nos solazamos con el sufrimiento, propio y ajeno: guerras, torturas, represiones, genocidios, limpiezas étnicas,… ¿sigo? No creo que valga la pena. Si alguien desea ahondar más es estas cuestiones, que lea a Vassili Grossman (Vida y destino), o a Stanislav Lem (Diario de las estrellas), por citar sólo a dos autores (tampoco es que lea mucho, así que sólo puedo citar a dos).

Dejando a parte los casos en que hay vidas rotas de por medio, una de las peores manifestaciones de nuestra naturaleza es lo que yo llamo la maldición inversa del Rey Midas. Según cuenta la leyenda, y como la mayoría ya sabrá, el pobre infeliz convertía en oro aquello que tocaba. Al principio eran todo risas y algarabía, y el tío estaba encantado con el tema… Que si ahora toco la mesa, que si el piano, que si la servilleta (y de paso la uso como arma mortal), el coche, el gato, el idiota que hace de saltimbamqui, etc. El caso es que al rato la cosa se pone fea… Porque ya me diréis como coño se come uno una manzana de oro, por ejemplo. Muy bonita y reluciente, eso está claro y fuera de toda duda, pero muy difícil de digerir.

Antes de acabar el día, Midas está hasta los huevos de sus superpoderes, y la cosa termina realmente mal cuando, en un ataque de amor por lo que de verdad vale la pena en este mundo, abraza a su amada hija y la deja más tiesa que la estatua de la libertad.

Ya sé que el cuento del Midas ha quedado largo, y que he roto un poco el hilo de lo que quería decir, pero no he podido resistir la tentación de cachondearme un poco… Como decía, los hombres (y las mujeres, no os ofendáis) sufrimos eso mismo pero al revés. Somos capaces de convertir en mierda todo lo que tocamos, incluyendo el oro, o lo que reluce como tal. Y lo peor no es eso… Lo más terrible es que Midas, al menos, pasaba de comerse la manzana, por muy de oro que fuera. A nivel social, en cambio, nosotros sí que nos tragamos la mierda que vamos creando.

Y si no, ahí está la Web 2.0. Al principio (muy al principio) pareció que era un medio para la hacer más libre al ser humano (esto hay que leerlo despacio, con solemnidad, escuchando mentalmente alguna composición musical en plan fanfarria). Sí, habéis leído bien… El hombre sería más libre… Qué digo… ¡Ya es más libre!, ahora que puede participar en la creación de contenidos de la World Wide Web (más fanfarrias).

La información ya no nos llega sin más. No somos simples espectadores. Somos los creadores de esa información. Podemos participar en esa gran aventura que es la creación. Podemos organizar la información, filtrarla, analizarla, comentarla, y compartir nuestra forma de ver las cosas con el resto del mundo mundial.

Técnicamente, todo eso es posible. Teóricamente también. En la práctica… Bueno, en para ver lo que es la práctica lo mejor es darse una vuelta por YouTube, Blogger o Flickr, buques insignia de la web 2.0.

Lo que podía haber sido un medio para democratizar a la sociedad en su conjunto, se ha transformado en el repositorio/dispensario de la basura cultural de occidente. Y digo de occidente porque los pobres orientales tienen en su mayoría vetado el acceso a Internet (con la colaboración de Google, entre otros), y la participación en cualquier foro que no sea políticamente insulso. Vamos, que si a un chino se le ocurre comentar algo serio lo fusilan.

Los videos de YouTube son porno de mala calidad en un 80% (no tengo nada contra el porno… Pero estoy hablando de porno malo), y chorradas inútiles en el 20% restante. Las cosas que valen la pena (los videos de calidad) suelen ser puestos por empresas, o por particulares con intereses económicos… Súper democrático, en todo caso.

Se pueden ver videos educativos, es cierto, pero el porcentaje de ácido úrico en el océano, después de que una sola persona se mea en la playa, es mayor.

En cuanto a los blogs, hay más spam encubierto que blogs reales, y los blogs reales… bueno, visitar algunos y ser sinceros… ¿qué os parecen? Puede que os gusten. Al fin y al cabo sois seres humanos (por si no lo había dicho ya, yo soy de Altair, un planeta de la nebulosa del Cangrejo).

Y ojo que no estoy diciendo que no haya nada bueno, de calidad, o al menos currado. Tengo amigos que tienen sus blogs (no sé de dónde sacan tiempo, son unos campeones), en los que tratan un tema en concreto, o simplemente se desfogan escribiendo, y lo hacen en serio. Les sale mejor o peor, pero están usando la web para crear de verdad. Lo que digo es que, como en todo, la cantidad de basura es infinitamente superior a lo que hipotéticamente puede hacer “libre al ser humano” (aquí no hacen falta las fanfarrias).

Y lo peor es que esa cantidad de basura sigue creciendo, al igual que las visitas a la misma.

Pero el problema de la basura no es todo el problema. Hay otro que incluso puede más grave: la enorme capacidad de fagocitación de nuestro sistema social.

Los blogs, que se plantearon como alternativa a los medios tradicionales, han sido incorporados en las páginas online de los principales grupos de comunicación y claro, Prisa, Times, Vocento y compañía tienen muchos más recursos que cualquier bloguero de andar por casa. O sea, que el mensaje alternativo que podía transmitirse ha sido eclipsado por el de toda la vida, que ahora cuenta con una nueva herramienta para seguir repitiéndose hasta la saciedad y multiplicado por mil millones. Y ese mensaje se resume en cuatro líneas:

  1. Nuestra forma de vida es la mejor de las posibles (no hace falta que luches por algo mejor, porque no existe).
  2. Consume y gástate el dinero que tengas, que la vida es corta y hay que disfrutarla haciendo cosas inútiles. Para la útiles ya estamos nosotros, que para eso no has votado (o no).
  3. Mantente mediocre. Serás más feliz.
  4. Trabaja en equipo. Individualmente nunca conseguirás nada porque eres bastante inútil.

Y como pensar el tema de los blogs me ha puesto de mala hostia, lo dejo y paso a comentar el tema de las fotos compartidas y los canales de amiguitos online (aunque creo que me voy a poner peor).

Aquí seré más breve: lo que podría haber sido un recurso para fomentar el contacto entre las personas, se reduce en su mayoría a una selección de fotos del amigo del amigo saliendo de la ducha y pillado en plan gracioso (y esto último lo leí en un blog de no recuerdo quién, así que no soy el único que lo piensa… somos, al menos, dos.)

Así las cosas, propongo acusar a la humanidad de un delito de lesa humanidad. Nos deberíamos llevar a juicio por estropearlo todo, por hacer uso de las herramientas que nosotros mismos creamos en contra nuestra, por ser incapaces de cambiar las cosas y democratizarnos un poco. Cuando tememos algo que de verdad puede significar un avance social, lo tocamos con nuestras manazas y lo convertimos en detritos, que luego consumimos alegremente, convencidos de que somos libres y de que lo hacemos libremente.

Y no nos engañemos… No hace falta ser un detective para encontrar a los culpables… No son las grandes corporaciones, ni los gobiernos falsamente demócratas, ni las peores dictaduras. Somos nosotros. Todos nosotros.

Publicado por Felipe Maggi

Etiquetas:

Deja un comentario